Hace algunas semanas la policÃa italiana arrestó a Domenico Oppedisano, considerado por los investigadores como el jefe, el gran capo de la Ndrangheta, la mafia calabresa y a 300 integrantes de esa organización.
Esta detención es una muestra de un trabajo de inteligencia, en ese operativo participaron más de 3000 agentes de la policÃa contra esa mafia, por cierto la más fuerte de las organizaciones criminales de ese paÃs. Los acusaron de asociación delictuosa, tráfico de armas y estupefacientes.
El dÃa de hoy se publica en medios italianos la detención de 46 personas del clan de los Strisciuglio, uno de los más poderosos de Bari, en la que participaron 300 agentes.(http://www.lagazzettadelmezzogiorno.it/)
Por qué en México sólo se detiene a tan pocos delincuentes en los costosos operativos, la respuesta tiene dos vertientes, un nulo trabajo de inteligencia policial y la otra más grave, la colusión de los funcionarios con las organizaciones criminales como es el caso de Margarita Rojas en Durango.
La insistencia de tantas voces en que se reconsidere la estrategia gubernamental en materia de seguridad tiene su fundamento en los resultados obtenidos, más de 25,000 muertos. Es un argumento raquÃtico pretender justificar la trasgresión del estado de derecho y la violencia presentándola como una lucha entre las mafias.
El Presidente anuncio esa especie de ratificación de su estrategia sin un cambio sustancial, que por cierto, es considerado actualmente por el IFE una violación a la normatividad electoral y al parecer sólo fue eso, una franca intervención en el proceso electoral del pasado 4 de julio tratando de generar preferencias electorales para su partido.
Las acciones de seguridad no muestran esa capacidad operativa que tiene el Estado Mexicano para contener la criminalidad, esperemos que en algún momento esta administración instrumente un trabajo similar al italiano y que ese gran gasto que se realiza tenga frutos efectivos para acallar las voces que con toda razón cuestionan una estrategia fallida.





