EN LA CASA UTRILLA DEL JAGUAR Y DEL COLIBRÍ
Dando seguimiento a la serie de encuentros interculturales por todo el continente que se realizarán hasta Diciembre del año 2012, en que se cumplirá la alineación cósmica y planetaria calendárica, formando así, con unicidad y entusiasmo, fuerzas de energía espiritual que permitan la sanación de la vida y futuro de toda la existencia viva y espiritual en Nuestra Madre Tierra y la Naturaleza que nos rodea y sustenta, la asociación Sna Jtz’ibajom, Cultura de los Indios Mayas, A.C., invita al público interesado a participar en la celebración de una CEREMONIA EN HONOR DEL ABUELO FUEGO, la tarde del comienzo de plenilunio, el jueves 27 de Mayo del 2010, la cual se realizará simultánea y sinérgicamente junto con todas las del continente, a partir de las 7 de la noche en punto, hora coincidente con las 8:00 p.m. de Puerto Rico, sede del Centro de Estudios Indígenas de las Américas, institución que se encargó de coordinar y difundir la convocatoria. El centro de invocación a Lak Mam, nuestro Abuelo Fuego, será en esta ocasión la Casa Utrilla, Centro Ceremonial del Jaguar y del Colibrí, ubicado en la calle General Utrilla No. 33 esquina con Dr. Navarro. Conducirán el ceremonial el respetable Doctor homeópata y Shamán Javier Navarro, la shamana Flor Nicté Já Navarro, y el shamán Náhuatl Tenoch. Se agradecerá a los asistentes llegar a más tardar a las 6:15 de la tarde para colaborar con los preparativos, y contribuir con 50 pesos para recuperación de gastos de leña, flores, frutos y ofrendas, o en caso de no contar con esa cantidad, traer sus propias ofrendas y lo que puedan ofrecer con buena voluntad.
NUESTRO ABUELO FUEGO,
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Jch’ul Totik K’ok’,Jch’ul Tatik K’ak, Tojil,Tate'warí: En la mayoría de las culturas hermanadas del territorio que ahora se llama continente americano, e incluso de diversas maneras arquetípicas en todas las culturas religiosas del mundo, el Abuelo Fuego sigue siendo uno de los principales seres sagrados, pues tiene atributos que lo identifican con la energía espiritual emanada por el Gran Espíritu Creador, Corazón del Cielo, del que todo lo que existe forma parte. Los olmecas y mayas conocedores de la anatomía oculta del ser humano, asociaban el elemento fuego con variadas cosas, entre ellas, el fuego sagrado interno, la fuerza espiritual que debemos adquirir, por ejemplo, para contrarrestar la vergüenza de la ira. Para los quichés, es el generador de la vida. Es un dios con rasgos humanos al que se le puede hablar y que necesita alimentos. Los curanderos videntes o shamanes son capaces de comunicarse con él, y lo consideran su aliado, su dios particular. Los huicholes relatan que Tate’warí fue el primer mara’akame de la historia y, por lo tanto, es el maestro de todos los cantadores y curanderos. Fue él quien dirigió, en la antigüedad, la primera cacería del venado, y por tanto es comparable con el dios héroe Jun Junajpú (Primer Cazador) de los mayas. Tate’wari’ venció a los emisarios de las diosas de la temporada húmeda y fue él quien fundó las ceremonias que se celebran en la temporada seca y que culminan con la roza y quema de las milpas, como triunfo del fuego ante las lluvias. Se dice también que fue él quien construyó el primer templo. En el arte prehispánico se representa en ocasiones al abuelo fuego como jaguar o animal nagualístico de dos cabezas. Esto es porque el dios Fuego (ancestro del dios Sol) puede verlo todo: arriba y abajo, la superficie de la tierra y también el inframundo. Es el dios de la dualidad y en él se reúnen los opuestos. El nagual bicéfalo es puente o mensajero entre los dioses y los hombres. En los templos, es frecuente encontrar una imagen (un disco, una estatuilla, un incensario) del abuelo fuego colocada sobre el piso, para representar el poder que tiene este dios sobre el fuego de la superficie terrestre, sobre el sol del amanecer, sobre el día, sobre el supramundo. Y debajo de la hoguera, en el centro del templo, en una cavidad subterránea, se puede encontrar otra imagen enterrada, para representar la relación que Tate’warí tiene también con el Sol del atardecer, con la noche, con el fuego volcánico y con el inframundo. Este poderoso dios, con dos facetas, es el único que tiene el poder de abrir y de cerrar la puerta que separa al supramundo del inframundo, por la que pasan las personas cuando mueren. Los huicholes dicen que El Abuelo Fuego apareció en épocas remotas, antediluvianas, cuando los hombres eran animales que de pronto tomaban la forma de personas, cuando todos, dioses personas y animales eran lo mismo y cuando todos se tenían que organizar sin verse, porque no había luz; a Tate’warí lo creó un ser que era al mismo tiempo animal y persona y que se llamaba ‘Apú (este ser fue destruido durante el diluvio). En realidad, Tate’warí ya existía, pero estaba atrapado dentro de la madera. Lo que hizo ‘Apú fue frotar dos palitos y, al frotarlos, liberó al Fuego de la madera en la que preexistía. Se llamó Abuelo, porque apareció primero que los demás. Y trajo luz y calor a la Tierra. Algunos dicen que Tate’warí no salió de la madera sino que apareció de pronto portando en las manos una flecha y una piedra pedernal. También tenemos el relato que vimos en el capítulo tres en donde el Fuego nace por decisión propia de un dios. Dicen también que, cuando apareció, el Abuelo Fuego vivía en una cueva, en compañía de un ave mágica,
Aunque es ubicuo por ser energía, el lugar numinoso del Abuelo Fuego es el centro del universo; para los huicholes es Teakata, cuyo nombre significa el horno de la tierra. Entre los mayas el abuelo fuego está en cada hogar, entre las piedras del ox yoket, o tenamaztle en náhuatl: las tres piedras al del fogón al centro del hogar, comparables con las montañas que reciben al sol de mediodía y el comal o semet sobre el que se cocinan las tortillas de maíz y se tuestan otros alimentos. Este concepto se relaciona con lo que dice la leyenda huichol: en una ocasión en la que el fuego estaba en peligro, pudo salvarse porque fue convertido en un disco que colocaron en un horno de tierra para que nadie lo descubriera.
La vida de los wixarika o huicholes, gira alrededor del fuego como los puntos cardinales giran alrededor del centro. En sus propias palabras: “Cuando hablamos de cosas serias, cuando tomamos decisiones, cuando queremos discutir asuntos importantes, lo hacemos alrededor del fuego, tomando en cuenta a Tate’warí, guardándole respeto”. Tayuapa , Tau , Tauyupá o Tawerrica , es Nuestro Padre Sol, un dios muy poderoso, que puede castigar a las personas cuando mantienen conductas reprobables. Hay una leyenda que cuenta que el Sol nació del sacrificio de un niño wixarika que fue arrojado al agua y quien, a través del agua descendió los cinco niveles del inframundo para emerger en el oeste, con la erupción de un volcán. “Los wixaritari podemos pensar en el dios Fuego y en el dios Sol, como deidades separadas. El Fuego tiene un gran poder frente al Sol y ambos conversan con frecuencia. En realidad, Tate’warí es el padre del Sol, el Sol es su hijo. El dios Fuego y el dios Sol, tienen poderes asociados”.
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Eduardo Galeano apuntó que: “las naciones americanas donde las culturas indígenas han sabido sobrevivir, tienen milenarias voces que resuenan ahora con más fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la persecución y del desprecio. El mundo entero, aturdido como está, deambulando como ciego en tiroteo, tendría que escuchar esas voces. Ellas nos enseñan que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces. La conquista europea condenó por idolatría a los indígenas que vivían esa comunión, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos. Desde aquellos tiempos del Renacimiento europeo, la naturaleza se convirtió en mercancía o en obstáculo al progreso humano. Y que hasta hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que aunque todavía hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan maltratada, tan lastimada, solamente la ven desde afuera. Las culturas indígenas la ven desde adentro. “Viéndola, me veo. Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. En ella me encuentro, mis piernas son también el camino que las anda”, dicen. Junto con el abuelo fuego, que mira todo lo que hacemos, realicemos entonces esta ceremonia de sanación para la Madre Tierra, con el mismo deseo que Galeano, de quien vuelan abrazos para todos los celebrantes, desde Montevideo: “ojalá los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad”.







